sábado, 24 de septiembre de 2016

Triste despedida de amor



Una mañana como cualquier otra, estaba por levantarme de mi cama y como todos los días era costumbre darle un beso a mi bella mujer, pero grata fue mi sorpresa que no fue un día como los demás, lo que sucedió fue algo que hasta el día de hoy no me puedo borrar de la mente, bueno les relato lo siguiente cuando estuve dispuesto a darle ese beso que era de costumbre todos los días desde que estuve con ella, lo que sucedió es que ella no me había recibido el beso como de costumbre sentía que me ocultaba algo que no podía atinar que era, entonces ahí es donde le pregunto a mi bella mujer que era lo que le estaba sucediendo porque estaba tan triste o decaída, ella me miro a los ojos y solo con una sonrisa fingida atino a decirme no amor no sucede nada, entonces yo muy confundido por ese día, emttcjkwrpecé a ser lo que siempre era de costumbre seguir con mi rutina pero, pero yendo a  mi trabajo todavía me quedaba esa inquietud porque siempre ella me recibía con otra actitud, no como la de ese día, bueno llegando la tarde a punto de ir a casa recibo un mensaje con dos rosas muy hermosas una roja y blanca, pegado dos diferentes mensajes en cada una de ellas, entonces empiezo a ver el mensaje de la rosa blanca, yo muy sorprendido porque no sabía porque estaba recibiendo estas rosas, empezando a leer el primer mensaje de la rosa blanca decía lo siguiente:

“Esta rosa blanca, te la envió por la paz que siempre me has dado amor de mi vida, por todo la paciencia que me has tenido, por escucharme todos los días de mi vida cada problema, darme consejos muy hermosos, por ser ese hombre tan puro que dios me dio, atte. Tu bella mujer”

Me quede totalmente sorprendido por esas hermosas palabras de mi bella mujer y estaba decido a darle una sorpresa mayor, entonces continuando con el otro mensaje de la rosa roja donde decía lo siguiente:

“Esta rosa roja, te la envió mi querido amor por este amor tan fuerte que siento por ti, y por el amor que me has dado todos los días de mi vida, de hecho no me atrevía a decirte que me queda pocos días de mi vida, ya que tengo cáncer en etapa terminal, por eso no podía ocultártelo más y no tenía el valor de decírtelo en persona mi querido amor, hasta el día de hoy que lo hice de esta forma, solo te pido que me comprendas y que me acompañes en estos pocos días de mi vida, atte. Tu bella mujer.”

No podía creer lo que estaba viendo mis ojos no lo podían controlar, el mensaje se manchó de tantas lágrimas, que esta se estaba desapareciendo lo escrito, fue tanto mi impresión que mi corazón sentía mucho dolor tanto así que hasta me faltaba el aire de tanto llorar no sé si alguien habrá pasado por este momento tan triste, pero es algo indescriptible lo que me estaba sucediendo, todo fue tan rápido la escenas de todos los buenos momentos que pasaba con ella, pasaban rápidamente por mi mente, era tan fuerte mi amor, que me arme de valor, y decidí hacer todo lo que ella no pudo esperar de mí en esos días que ella me acompaño, pero por mi mente en las noches cuando dormía con ella tan solo pensar que no la iba a tener más a mi lado era un dolor tan grande que me dormía llorando y me levantaba sonriendo para que ella no se sintiera mal, esos días hice lo que era posible para que sea muy feliz, deje de ir al trabajo solo quería pasar todo el día con ella, hasta que llego ese día, donde tuve que dejarla partir fue el dolor más triste en toda mi vida, pero no se puede evitar solo me quede con el amor que le tuve dentro de mi mente y mi corazón, por eso amen a las persona que están a su lado hasta lo último que puedan dar.

P/D
Desconozco el autor, si alguien lo sabe y me lo dice, lo incluiré

miércoles, 3 de agosto de 2016

Leyenda del crisantemo, flor nacional de Japón

             Esta pomposa flor llegó a Europa a finales del siglo XVIII a través de la corte francesa, aunque su cultivo en Japón y en China se remonta a varios siglos atrás. Nosotros, nos hemos acostumbrado a asociar el crisantemo al recuerdo afectivo de los difuntos, confiriéndole una parte triste y doliente que se ha ganado por aparecer cuando todos los cementerios se llenan de estas preciosas flores. Si bien, los horticultores han logrado que cada estación asista al nacimiento de nuevas variedades y brote con todos los colores del arco iris. Y como toda flor que se admira tiene su pequeña historia o leyenda, el crisantemo no podía ser menos. Apartemos de ellos todo lo que de amargo puedan transmitirnos pues, al fin y al cabo, no tienen la culpa de ser más abundantes en cierta época del año.
            Cuenta una leyenda que una noche de clara luna, una bella joven de ojos rasgados paseando por su jardín dirigía sus pensamientos hacía el feliz mortal que la había hechizado. Como todas las damitas que tiemblan por amor, se dispone a hacer de una flor, tal vez a una pequeña margarita, su confidente: «¿Me ama, no me ama?». Alarga su mano para cortarla cuando un duendecillo morador de aquel delicioso jardín se lo impide a cambio de que elija otra, con la promesa de que su esposo vivirá tantos años como pétalos tuviera la flor de su elección. La joven busca pero no la encuentra. Desesperada y llorosa se dispone a renunciar cuando de pronto descubre un clavel persa. Con la punta del alfiler que llevaba prendido en su pecho y con sutil ternura femenina, va separando los pétalos en finas cintas rizosas y empieza a contar: veinte, cincuenta, cien… Excitada de alegría se detiene confiando en la promesa del travieso duendecillo. En sus manos palpitaba una flor desconocida: acababa de nacer el crisantemo, la flor nacional de Japón.
             Al visitar nuestro cementerio repleto de flores, recordaba esta leyenda que no carece de encanto y que, a juzgar por la procedencia del crisantemo, debió surgir de algún cerebro oriental. ¿Hay otra flor que tenga más pétalos? Tantos como lágrimas, oraciones y recuerdos, dedicamos a todos los que queremos y que ya no están entre nosotros.

miércoles, 20 de abril de 2016

Canción del amor prohibido



Sólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuánto amor esconde mi gesto indiferente.


Sólo tú y yo sabemos por qué mi boca miente,
relatando la historia de un fugaz amorío;
y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío...
Y aún nos arde en los labios algún beso reciente.


Sólo tú y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vacío,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.


Y así dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque las separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.

José Ángel Buesa

lunes, 7 de marzo de 2016

Descansa, corazón



Como el sutil murmullo de la hoja
al caer desde el árbol  moribunda,
así  suenan los débiles latidos
de un corazón cansado en la penumbra.

Como el brillo fugaz de alguna estrella
que cruza indiferente su camino,
transcurre igual de rápido el destino
en un mar de asfalto y charreteras.

Curándome en salud, me enfrento al mundo,
que intenta silenciar mis inquietudes.
Apenas un atisbo que vislumbre,
mi corazón deambula vagabundo.

Ese músculo de extraordinaria fuerza
que aguanta los embates de la vida
en cambio se derrite sin medida
cuando el amor le ofrece su belleza

No dejes de latir corazón mío,
se más fuerte que yo en gran medida
y aguanta las injurias recibidas
sin doblegar ni un ápice tu ira.

Tú y yo, ya compartimos lo pasado
pero pronto vendrán tiempos mejores
de promesas, de sueños y de amores
y volverás a latir desenfrenado

Volver a volar libre, tal vez quieras,
descansa corazón pobre y maltrecho
como descansa el campo en el barbecho
a la espera de nuevas primaveras.

Julia L. Pomposo

sábado, 5 de marzo de 2016

El juego del amor


Una sonrisa en un bar
Un susurro, una mirada
Es el comienzo de algo
Que ni se ve, ni se palpa.

Luego, un encuentro casual
En la calle o en la plaza
Y unos ojos que le siguen
Le persiguen, le amenazan.

Y ella, quisiera correr
Huir, gritar, tener alas
Pero no puede escapar
El amor, le ha dado caza.

Julia L. Pomposo

jueves, 26 de noviembre de 2015

Violeta y el elfo


Nuestra amiga Violeta, que era una pequeña hada muy bonita y pizpireta, paseaba una tarde por un sendero del bosque, a donde acudía cada día durante la primavera para ver los nidos que las golondrinas hacían en las ramas de los árboles. Había un nido en especial que a Violeta le gustaba mucho, porque ya era el tercer año que aquella familia de aves, venía al mismo lugar a tener sus polluelos y Violeta había entablado amistad con la señora golondrina. Hablando estaban cuando apareció de pronto un elfo muy guapo que enseguida se fijó en Violeta, ambos se gustaron al momento. Ocurrió eso que llaman, un flechazo. Pasearon, hablaron y rieron hasta bien entrada la tarde y cuando ya Violeta volvía a su casa, su enamorado galán le dijo, justo al pasar junto al nido de las golondrinas. _Ahora tengo que marchar a un largo viaje que me mantendrá alejado de la comarca por unos meses, pero te prometo que antes de que estas golondrinas vuelvan, habré vuelto yo, ellas son testigos de la promesa que te hago. El elfo marchó y los meses pasaron; el verano, el otoño, el invierno....Y volvió la primavera y Violeta fue a saludar a sus amigas las golondrinas, pero el elfo no volvió. Cada año por primavera, venían las golondrinas y preguntaban a Violeta por su enamorado y la respuesta siempre era la misma. _ No ha vuelto. Fue pasando el tiempo y un año las golondrinas no vinieron, ni al siguiente, ni nunca más. Violeta fue creciendo y también un día dejó de ir al lugar donde encontró a su elfo. Con los años, poco a poco fue olvidándose de su rostro y de su voz. Pero nunca volvió a ser el hada alegre y siempre risueña que todos conocimos. Y el elfo y su promesa se perdieron para siempre en el tiempo y el recuerdo.


 Julia L. Pomposo